Me encuentro en este mundo, un mundo cruel y despiadado, no hay compasión, no hay reloj que pare, no hay tiempo para la tristeza y mucho menos para la felicidad, y entre esto también me encuentro habitando un cuerpo material que odio, y que se marchita con el paso del tiempo, un cuerpo de mujer, una materialidad ininmutable bajo este sistema.
Y no importa lo que haga, lo que logre, lo que cuide, lo que ame, lo que desee,
nunca nada es suficiente,
y en el fondo,
y en el frente,
me encuentro frente a ellOs,
diciendome que este no es nuestro mundo,
que en realidad somos una invasión.
Y me explican cosas, que ya sé, cosas que se mejor que ellos,
pero no me dejan hablar,
porque para ellOs, los varones, los hombres, no existe,
bajo ninguna posibilidad, que ellos esten equivocados.
Y me encuentro inhundada entre esas voces,
que dicen ser amor pero no es más que odio, que posesión.
Y entre la ridculización
te encuentro gritandome,
"Algun día vas a madurar"
...
Porque claro,
ellos siempre crecen y saben más que una.
Y mi
furia crece,
no me voy a dejar
que me rompan más.