05:35
Me prendí un pucho.
Quiero escribir, ya paso un tiempo desde que dejé este habito.
Acá estoy,
probablemente haciendolo como el culo.
Llenandome los ojos de humo, me pregunto como hacen en las peliculas para hacer cosas y mantener el cigarro en la boca, sin que se llenen los ojos de lagrimas.
Lo dejo descansar y se me cae,
me pregunto si C se dará cuenta que quedaron cenizas en el piso, no lo creo, creo que no limpia hace un tiempo.
Y está bien,
veo mucho de él en mi,
a diferencia que es un varón de 33 años.
Me pregunto que circusntancias de la vida me trajeron a venir acá.
No siento que merezca nada,
solo queria escapar.
Se me estruja el estomago, es dificil ir al baño conviviendo con un completo desconocido,
sí,
me vine a quedar a lo de un completo desconocido.
Ni si quiera puedo decir si me gusta o no, o fue solo un momento de euforia,
creo que todos los varones con los que estoy son eso,
un momento de euforia.
Son las 05:45 de la mañana, y estoy en la casa de C,
no sé a donde me lleva esto,
lo tengo rogandome que me quede.
Lo estoy conociendo a fondo,
me encontre tomando cocaína en la mesa de su casa,
mostrandome vulnerable solo para que él se muestre,
me gusta saber de que van las personas.
C tiene depresión, su diagnostico dice eso, aunque él dice que tambien tiene A.D.H.D, y quizás.
Somos dos personas rotas que se encuentran en medio de este mundo caotico,
vulnerados,
vulnerables.
Aunque yo siento que él esta siendo más autentico y honesto que yo, y me asusta un poco.
De repente,
tengo unas ganas locas de desaparecer,
no contestar más los mensajes,
ni las llamadas,
solo desaparecer, y que nadie me necesite, ni necesitar a nadie.
C no me necesita,
pero le pasa lo mismo que a mi.
Vamos a ser un montón y después la nada misma,
porque eso es lo que hace la distancia,
eso es lo que me salva.